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viernes, 11 de marzo de 2011

¿qué es, pues el estado?, ¿para qué sirve?

En contraste con esa parodia de “hombre light de ji ji ja ja”, que tiene mucha prisa pero no sabe a dónde va como consecuencia de haber vendido su alma a la mayoría, al progresismo, al gran hermano, a la salsa verde, al tomate amarillo, o al último barniz democrático televisivo… nos encontramos con el humanismo integral, auténtico cimiento cultural de occidente

- Podemos decir sencillamente que la tarea del Estado es “mantener la convivencia humana en orden”. Es decir: crear un equilibrio entre libertad y bien que permita a cada hombre llevar una vida humana digna. Se puede añadir que garantiza el derecho, como condición de la libertad y el bienestar generales.
- Corresponde al estado, ante todo gobernar, pero, en segundo lugar, es también función suya hacer que el gobierno no sea simplemente un ejercicio de poder, sino protección del derecho que asiste al individuo y garantía del bienestar de todos.
- No es misión del Estado traer la felicidad a la humanidad. ni crear nuevos hombres. Tampoco es cometido del Estado convertir el mundo en un paraíso, y además, aunque quisiera, no es capaz de hacerlo. Por eso, cuando lo intenta o lo ha intentado (comunismo, nazismo, facismo, etc…) se absolutiza y traspasa sus límites. Los resultados han sido siempre las mas horribles dictaduras.
- El Estado absoluto, que se considera fuente de la verdad y el derecho, debe ser rechazado. Pero también hay que rechazar el funcionalismo y relativismo estrechos, pues elevar la mayoría a la categoría de fuente exclusiva del derecho amenaza la dignidad del hombre conduciéndole al totalitarismo. La legalidad, desgraciadamente, no tiene nada que ver con la verdad.
- El Estado no es fuente de verdad ni de moral. Ni apoyándose en su particular ideología, que puede estar basada en el pueblo, la raza, la clase o cualquier otra magnitud, ni a través de la mayoría puede producir la verdad por sí mismo. El Estado no es absoluto.
- El fin del estado no puede ser tampoco garantizar la mera libertad sin contenido. Para establecer un orden de convivencia razonable en el que se pueda vivir, el estado precisa de un mínimo de verdad y de conocimiento del bien que no se pueda someter a manipulación.
- La razón de existir del estado, es servir a la sociedad (a la cual se debe), respetando  los derechos que tiene la persona por propia  naturaleza (que es un valor absoluto). El estado podría no existir, y nada de la naturaleza del hombre se vería afectada. Existe exclusivamente  de “manera delegada”, porque la  persona así lo decide, pero no  para que le conceda nada…que ya posee por propia naturaleza.
- El Estado existe sólo para servir a la sociedad, no para servirse de ella. Su trabajo es subsidiario. Su preocupación principal es crear condiciones de libertad, de apoyo a las diferentes iniciativas que parten de los ciudadanos, para que las instituciones puedan funcionar mejor y se fortalezca la sociedad civil.
- El valor de la persona es y está por encima de cualquier otro valor. Sólo por esta razón existe la justicia, la libertad, la verdad, y el bien, que son dimensiones intrínsecas de cada ser humano, entre otras…
- Pero la democracia actual necesita  un hombre que sea “perfecto demócrata”,  es decir:  debe  encogerse de hombros, o lavarse las manos ante los valores morales, y trasladarlos a lo que diga la “mayoría”, que es lo políticamente correcto. Como si lo que dijera la mayoría fuese fuente, origen y principio de un valor absoluto.
- Por esta razón, ese “perfecto demócrata” ya no necesita saber si algo es verdad o mentira, o si algo es justo o injusto. Por eso, no le importa llevarse por delante la vida de un inocente (sea no nacido o envejecido). Y puesto que no existe más verdad ni más bien que lo que diga la mayoría, carece de sentido preguntarse si algo es justo o legítimo. Sólo se requiere contar con el beneplácito mayoritario y tener los apoyos suficientes, para decidir si un ser humano es o no un ser humano.
- El objetivo es claro: es preciso creer firmemente en la necesidad de no creer en nada. En eso consiste  el imperativo democrático, por eso, necesita hombres sin convicciones,  hombres sin escrúpulos morales,  hombres light… que no piensen, que carezcan de valores, que no “distorsionen” la libertad políticamente correcta. Es decir: necesitan  “hombres dóciles de ji.ji.ja.ja”, que afirmen lo que convenga al Estado…si hoy  conviene, que el asesinato es un accidente, pues eso es la verdad. Si mañana conviene lo contrario, pues eso sería la verdad. Y así actuaría con todos los valores absolutos.
- En contraste con esa parodia de “hombre light de ji ji ja ja”, que tiene mucha prisa pero no sabe a dónde va como consecuencia de haber vendido su alma a la mayoría, al progresismo, al gran hermano, a la salsa verde, al tomate amarillo, o al último barniz democrático televisivo… nos encontramos con el humanismo integral, auténtico cimiento cultural de occidente mostrándonos un sencillo esquema:
1/ una persona es moderna y actual, cuando vive en la verdad (puesto que la verdad, si lo es, no tiene tiempo).
2/ si algo es verdad, lo es para todo el mundo, y si algo es mentira, lo es para todo el mundo. y no depende de ninguna mayoría, ni de ningún consenso.
3/ la libertad que se somete a la verdad,  conduce a la persona al bien, y por tanto a la justicia.
4/ el bien de la persona consiste en realizar la verdad.
5/ distingue entre progreso (profundizar en lo verdadero),  y progresismo (intereses subjetivos).
6/ conoce por sentido común (independientemente de que también lo avale la comunidad científica) el derecho a la vida desde la fecundación.
7/ sabe que cualquier valor absoluto descansa en el primero de todos: el derecho a la vida.  
8/ no confunde verdad con legalidad.
9/ sabe que verdad, bien y libertad + pensamientos, palabras y hechos, representan  la unidad de la persona 
y algunas cosas más… también muy sencillas, muy de sentido común.

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